Dulcemaría Sánchez Balmaceda
A mi mami por ser mi mejor amiga, la primera en leer cada verso y por siempre confiar en mi incluso cuando yo no lo hacía. A mi papá por cada regaño, inspiración y corrección. A mis abuelos por siempre permitir que mis sueños más demen-tes tengan cuerpo y alma, y por generar que siempre tenga un libro entre las manos. A Manu por ponerme los pies en la tierra, y comprender mi rebel-de revolución mejor que nadie. A mi hermano por cada sonrisa que me regaló en el proceso A mis amigos por estar en los eventos destructivos que permitie-ron la inspiración a cada poema.